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martes, octubre 10

CLASES DE CAJÓN PERUANO



CURSO BÁSICO: 16 HORAS

HORARIO SUGERIDO:

1 vez por semana: 2 horas
* Incluye clases de Cajita y Quijada
* Descuento por grupos
* Ritmos: Vals, Marinera, Zamacueca, Tondero, Festejo, Polca, Landó, Panalivio, etc.

Contacto:
José Olivera Espinoza
9859-14455 Movistar
99208-9167 Claro
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El Cajón y el Vals Peruano


Cuando se habla de la música criolla, especialmente del vals, viene a nuestra mente el sonido maravilloso de la guitarra y el cajón que acompañan a los intérpretes. Pero, recién en la segunda mitad del siglo XX es cuando el cajón se incorpora al vals volviéndose su compañero inseparable. Antes de ello, el cajón se utilizaba en la música negra, la zamacueca, la posterior marinera y el tondero.

El cajón, al igual que otros de nuestros patrimonios, se lo estaban adjudicando en otro país donde lo venían utilizando cerca de 30 años solamente. Pero, gracias a una campaña emprendida por la percusionista María del Carmen Dongo, se logró que el 2 de agosto de 2001 el Instituto Nacional de Cultura del Perú, mediante Resolución Directoral Nacional No. 798, declarara al Cajón Peruano como Patrimonio Cultural de la Nación.

Referencias históricas

Según algunos investigadores de nuestro folklore costeño, hay datos documentados de la existencia del cajón en el Perú desde la segunda mitad del siglo XIX. Pero cabe señalar que hay una pintura del gran pintor piurano Ignacio Merino, "Jarana en Chorrillos" (1840), en la cual se puede apreciar a un negro sentado y percutiendo con las dos manos una especie de cajón.

El cajón formaba parte del acompañamiento en la zamacueca y de ello dejó constancia Manuel Atanasio Fuentes en su libro "Lima. Apuntes históricos, descriptivos, estadísticos y de costumbres", París 1866 (en francés), 1867 (en castellano). Fuentes señala lo siguiente: "(...) Hemos dicho que el baile de Amancaes es la 'zamacueca' a cuyos instrumentos se agrega una especie de tambor, la orquesta para ser baile se compone de arpa y guitarra, pero el ritmo hecho regularmente de un cajón cuyas tablas se desclavan para que el golpe sea más sonoro. Tócase con las manos o con dos pedazos de caña, y es difícil formarse idea de la pericia y oído con que el negro que toca el cajón sigue el compás de la música y anima a los bailarines. Como este instrumento es el alma del conjunto, la plebe ha dado a la 'zamacueca' el nombre de 'polka de cajón'. "

Debo señalar también de que unos años antes, Manuel Atanasio Fuentes, cuando hace mención a los bailes de la época, ya menciona a la "polka de cajón". Ello sucedió en su "Guía histórico-descriptiva, administrativa, judicial y de domicilio de Lima", Lima 1860.

Federico Flores y Galindo, escritor, poeta y gran intelectual del siglo XIX, en su libro "Salpicón de Costumbres Nacionales", Lima 1872, menciona al cajón en dos estrofas de su poema burlesco que consta de 57 páginas y donde también se nombra a varios de nuestros postres y platos criollos que saboreamos actualmente. Aquel poema de Federico Flores y Galindo nos demuestra que la información también se encuentra presente en forma indirecta y ello es algo que se debe tener en cuenta, como referencia, por si más adelante algún vecino se quiere apropiar de alguna de nuestras herencias criollas o culinarias.

Las dos estrofas donde Federico Flores y Galindo menciona al cajón son las siguientes:

El picante magnífico termina
Dando fiebre al estómago y cabeza,
El vapor de la chicha allí germina,
Disipando las nubes de tristeza.
Se sienta el guitarrista en una esquina
De aquella alegre y concurrida pieza,
A su lado el cajón de la jarana
Que alguno toca con plausible gana.

Ya se encordó la prima al instrumento
Y el golpe del cajón sigue al tañido,
La algazara retorna y el contento
En aquel horizonte entristecido.
Se levanta la joven de su asiento
Porque baile el galán, le hubo pedido:
Un círculo describe en raudo vuelo
Levantando el vestido y el pañuelo.

Lo que he podido notar, en el extenso poema de Federico Flores y Galindo, es que él llama "seviche" a nuestro tradicional plato criollo. Los intelectuales del siglo XIX lo escribían de esa manera, por ello el Instituto Nacional de Cultura mencionó que aquella es la ortografía correcta e histórica. ¿Cuándo fue que lo cambiamos a cebiche y/o ceviche?... me "pica" la curiosidad por saberlo.

El cajón en el vals

El cajón, durante la primera mitad del siglo XX, se utilizaba solamente para la marinera, el tondero y la música negra. En las jaranas y, sobre todo, los primeros años de la música criolla en las radios, el cajoneador, o cajonero, descansaba hasta que llegaba el turno de alguna marinera o tondero que era cuando recién intervenía. Por ello no habían muchos cajoneadores durante la primera mitad del siglo XX y los que existían se conocían muy bien.

La reconocida musicóloga, compositora e investigadora de nuestro folklore, Chalena Vásquez, menciona que el "Gancho" Víctor Arciniega fue uno de los primeros en introducir el cajón al vals. Ello fue en su artículo "El Cajón", aparecido en la edición No. 2 de "Cuadernos de Música Peruana" de Luis Justo Caballero, Lima 1995.

Augusto Azcuez, gloria del criollismo, en su artículo "De niño no me gustó el vals", aparecido en el suplemento VSD de "La República" del 23 de julio de 1982, señala lo siguiente: "El vals siempre se tocó con guitarras acompañando al canto. El cajón se ha adaptado hace unos treinta años; pero antes eran tres guitarras y bandurria. La bandurria era un instrumento como una guitarra chica de doce cuerdas; eso le daba bastante melodía al vals. En aquella época habían buenos bandurristas: Raygada, don Justo Arredondo, gran músico; justamente él le ha puesto música a valses de Abelardo Gamarra."

César Santa Cruz Gamarra en su libro "El Waltz y el Valse Criollo", Lima 1977, señala que fue Francisco Monserrate con Yolanda Vigil "La Peruana" quienes introdujeron el cajón al vals. Según César Santa Cruz, ello ocurrió a fines de la década del 50 del siglo XX cuando Yolanda Vigil actuaba en el "Embassy" y contaba con el acompañamiento, en el cajón, de Monserrate quien tenía su cajón decorado con los colores patrios. Pero, debo aclarar que César Santa Cruz Gamarra se equivoca con la fecha ya que Yolanda Vigil "La Peruana" falleció en la ciudad de Buenos Aires el 7 de setiembre de 1953 habiendo emprendido, un año antes, una gira por Caracas, La Habana y Panamá. "La Peruana" actuó en el Embassy, pero cuando junto a Francisco Monserrate introdujeron el cajón al vals debió ocurrir a inicios de la década del 50; fecha que también lo señala Augusto Azcuez en 1982.

"La Peruana", aparte de actuar en el Embassy, también actuaba en programas de las radios América y Central donde Monserrate, por el peso de los años, dormía hasta que llegaba el turno de la marinera que lo transformaba dándole al cajón un sonido rítmico que solamente él era capaz de transmitir. La excesiva formalidad de los programas radiales mantenían la costumbre que nadie se atrevía a romperlas. En cambio, en el Embassy, Monserrate y "La Peruana" debían mantener al público alegre y animoso por lo que Monserrate comenzó a darle fondo jaranero, con su cajón, a los valses y al público comenzó a gustarle aquello dando su visto bueno a la improvisación del excelente cajoneador.

Un día, "La Peruana" y Monserrate deciden presentar su novedad en la radio sin decirle nada a nadie. Lo presentan en uno y otro programa, sin ninguna promoción, y sin que la audiencia se diera cuenta el cajón y el vals habían sido ligados el uno al otro para ya no desprenderse más.

Francisco Monserrate, Víctor Arciniega "Gancho" y Córdova "Pibe Piurano", los mejores cajoneadores de la época aquella, se encargarían de sentar cátedra con el cajón anexado al vals. Aunque surgió algo en lo que nadie había pensado; que al sumarse los demás artistas a la novedad, comenzó a ocurrir una gran demanda por cajoneadores que no los habían en demasía por aquella época. Pero los años nos traerían, más adelante, otros excelentes cajoneadores y ahora hay escuelas que enseñan el arte de tocar el cajón.


Dario Mejia
Melbourne, Australia

lunes, octubre 9

Cajoneador o Cajonero


Resulta interesante una inquietud expuesta en un grupo cultural peruano sobre la palabra "cajoneador". Inquietud que provino después de que yo la utilicé al escribir "El Cajón y el Vals Peruano". Alguien se preguntaba, con justa razón, porque se le llamaba "cajoneador" al que toca el cajón si la denominación debería ser "cajonista", si es que seguimos la regla de llamar guitarrista al que toca la guitarra, baterista, flautista, pianista, violinista, etc, a los que tocan los respectivos instrumentos musicales. Considero importante el que si alguien no está de acuerdo con algo o tiene alguna duda, debe expresar su punto de vista o comentario al respecto porque, aunque parezca mentira, del intercambio de pareceres uno aprende más, motivándonos también a investigar un poco más y/o traer a nuestra mente algo que podamos saber pero que estaba dormido debido a que nadie nos lo preguntaba. Por ejemplo, en una oportunidad alguien me preguntó sobre el uso del artículo "los" antes del nombre "Barrios Altos". Una pregunta sencilla que tenía, más que todo, inquietud gramatical, hizo que me acordara lo que había leído sobre la historia de Lima y sus calles; aclarando la inquietud aquella y explicando, a la vez, el origen del nombre Barrios Altos o Los Barrios Altos que muchos desconocían y que yo lo sabía pero que lo tenía durmiendo en mi mente hasta que alguien tuvo una duda gramatical. En muchas reglas aparecen excepciones. La de la palabra "cajoneador" es una de ellas. Estas excepciones son aceptadas, a veces, debido al uso o costumbre de quienes hacen uso de la palabra en cuestión. Al ser el cajón un instrumento musical de origen peruano, entonces se acepta el uso o costumbre que se da en Perú para nombrar a la persona que toca el cajón. Eudocio Carrera Vergara en su libro "La Lima Criolla de 1900", edición corregida y aumentada, Lima 1954, utiliza la denominación "cajonero". En "Historia de la Canción Criolla" de Aurelio Collantes, Lima 1956, se utiliza las denominaciones "cajoneador" y "cajonero". César Santa Cruz Gamarra en su libro "El Waltz y el Valse Criollo", Lima 1977, utiliza la palabra "cajoneador". Aquellas referencias, de personas que vivieron las jaranas de la primera mitad del siglo XX, nos dan a conocer que desde hace muchos años se viene utilizando, indistintamente, las denominaciones "cajoneador" y "cajonero" para referirse a quien toca el cajón y, vuelvo a recalcar, por ser el cajón de origen peruano, se acepta el uso o costumbre que se haya adoptado en Perú. Esto queda demostrado en la explicación que le dio la Real Academia Española (RAE) a quien le hizo llegar la consulta respectiva: "En los diccionarios de español general y en los diccionarios de términos musicales que se encuentran a nuestra disposición, no figura ningún término para designar al instrumentista que toca el cajón. No obstante, en textos de temática musical se documentan las voces cajonista -preferentemente para referirse, en España, al que toca el cajón flamenco- y cajoneador -usada en Perú para referirse al que toca el cajón en la música folclórica peruana-. En ambos casos, se trata de acuñaciones correctas, fieles a las reglas de formación de palabras del español". Los españoles son los que, en los últimos 25 años, han introducido la denominación "cajonista" como una manera más de tratar de identificar al cajón como de ellos. A mí no se me ocurriría llamarlo de esa manera puesto que el cajón es peruano y al que lo toca se le ha venido llamando "cajoneador" o "cajonero". La RAE creo que cae en el juego de los que pretenden identificar al cajón como de origen español, ya que al llamarlo cajón flamenco lo está identificando como del flamenco, cuando en realidad el cajón es peruano y punto. He podido notar que la reconocida musicóloga, compositora e investigadora de nuestro folklore, Chalena Vásquez, ha empleado la denominación "cajoneador" en un artículo de ella sobre el cajón. Según lo que he podido observar, tanto "cajoneador" como "cajonero" han sido utilizados indistintamente de la época. No es similar al caso del valse o vals en el cual los criollos antiguos eran quienes solían llamarlo valse. En el Perú debemos seguir utilizando la denominación que siempre le hemos dado a quien toca el cajón, ya sea "cajoneador" o "cajonero" porque ambos son de origen peruano, al igual que el cajón.
Dario Mejia
Melbourne, Australia

miércoles, julio 19

El Cajón, la Cajita y la Quijada

El Cajón
Caja paralelepípeda de madera, de dimensiones y formas variables, dependiendo éstas de la comodidad del tañedor, pues para tocarlo lo usual es que se siente sobre el Cajón. Sus medidas más corrientes pueden ser, aproximadamente, de 35 cms. por 20 cms. en la base y 46 cms. de altura, y el grosor de las paredes de 12 a 15 mm.
El Cajón posee en su cara posterior, en unos casos, un orificio circular llamado “boca”, de 10 a 12 cms. de diámetro, que amplifica la emisión del sonido.
Se tañe percutiendo con ambas manos su cara anterior o “tapa”, que es más delgada, pues alcanza de 4 a 7 mm. de espesor, también se toca en los costados y aún, a veces, en la posterior. Se ejecuta más corrientemente con la base de la palma de la mano; con cuatro dedos-excluyendo el pulgar- con la palma ahuecada y punteando con la yema de los dedos.

Cajita
Caja de madera cuya tapa está unida por un solo lado, mediante un pasador metálico. Se cuelga del cuello, quedando poco más arriba de la cintura del ejecutante, pudiéndose tañer mientras éste camina. Su tamaño y forma son aproximadamente las de una caja de zapatos. Algunas veces tiene la forma de una pirámide trunca, invertida.
La Cajita se toca abriendo y cerrando la tapa con una mano y, con la otra, golpeando el instrumento con un palillo, un martillete de madera u otro cuerpo duro.

Quijada o Carachacha
Es el maxilar inferior de un burro, mula o caballo, que se sostiene con una mano del extremo anterior del cuerpo de dicho hueso y se percute con la otra en una de las ramas, sonando los dientes flojos en sus alvéolos al vibrar la quijada con el golpe. Dichos alvéolos ofician de resonador, por la estructura misma del hueso, lo que nos lleva a clasificar a la Quijada como Idiófono de Golpe Indirecto, de Percusión y Sacudimiento; pero este instrumento también se tañe raspando con un hueso o un palo las filas de dientes. Lo dicho obliga a clasificar de Golpe Indirecto, de Raspadura, de Palillos, con Resonador.
En Lima la Quijada también recibe el nombre de Carachacha.


Grandes Cajoneadores del Perú


Ronaldo Campos






Carlos Caitro Soto de la Colina







Eusebio Sirio Pititi






JuanCotito Medrano









Julio Chocolate Algendones



sábado, junio 10

El cajón es del Perú


Cuando el esclavo del Africa fue despojado de su entorno y fue traído al Nuevo Mundo, -como le sucede a cualquier persona que de un momento a otro se ve en una tierra extraña, así sea por propia voluntad- sintió la falta de comunicación con su entorno. Los esclavos africanos traídos contra su voluntad, quizás encontraron algún alivio entonando en grupo algunos cantos de su tierra Africana. En el Africa hablar de música es hablar de percusión, es probable que encerrados en barcos o galeones durante meses, ellos deben haber buscado superficies u objetos a su alrededor para acompañar sus canciones. Y así llegaban, por miles a tierras peruanas, convertidos en esclavos negros del yugo español. Ya en el Perú colonial el esclavo negro imprime su música la cual evoluciona durante los siglos hasta nuestros días y su sencillez combinada con su versatilidad, se ve en sus múltiples manifestaciones rítmicas, y armónicas. En todas ellas, su aporte es genial y en algunos casos crítico. El otrora esclavo negro, hoy convertido en el Cajonero Peruano, empezó a acompañarse con las cajas o sillas de madera en que se sentaba para hacer música en grupo, probablemente dando el origen de nuestro conocido y querido Cajón. Asímismo, ellos habían usado grandes calabazas, las que por estar ya secas y huecas no servían más que para sentarse en ellas. Probablemente en las inmediaciones de las plantaciones de caña de azúcar, o algodón, después de las jornadas de trabajo, los morenos se reunían a descansar y conversar, y surgía la música que evocaba sus orígenes y aliviaba su vida presente. Y, sentados a la sombra de un árbol en algun patio o solar, entonaban canciones y algunos percutían las sillas, y otros, los cajones usados para transportar objetos o frutos. Los que percutían estas calabazas, dieron origen al Chacombo, con una calabaza grande y hueca muy usada como instrumentos de percusión en ritmos negros. Tal como el Chacombo, también el cajón, y el ser humano, tenemos en común que compartimos el mismo orígen en la naturaleza, así como los vínculos que todavía nos unen intimamente.Por otro lado, el investigador y folklorista argentino Carlos Castro manifiesta lo siguiente: "Lo que tengo entendido es que los africanos en el Perú durante los siglos XVIII y XIX, especialmente los de la costa del Pacífico, usaban también para sus fiestas de tambor, los cajones de fruta y otros alimentos que encontraban en desuso en los puertos, principalmente el puerto de El Callao. Y que los cajones originales fueron eso, CAJONES, simples cajones de embalaje a los cuales se les desclavaba una tabla para producir más vibración de la madera al ser percutida".

FUENTE: Rincón Musical Peruano